Cuando la universidad pública llega donde más se la necesita
Investigadores de la UNTREF capacitaron a docentes y estudiantes para instalar tres aerogeneradores que garantizarán la electricidad de escuelas rurales de Casbas y Guaminí.
04-05-2026
En una nueva etapa de su trabajo en energías renovables, el equipo de investigación AEROMAT llevó adelante una serie de capacitaciones destinadas a docentes y estudiantes de escuelas técnicas de Casbas y Guaminí para la futura instalación de tres nuevos aerogeneradores en establecimientos rurales de la zona. Los dispositivos comenzarán a funcionar en octubre y permitirán que las escuelas cuenten con suministro eléctrico estable, un recurso clave para fortalecer no solo la enseñanza sino también el rol social que cumplen en comunidades alejadas.
Si bien los dispositivos fueron rediseñados a partir de la experiencia realizada el año pasado en la Escuela Rural Nº 8 de Paraje Saturno, en esta nueva fase el trabajo no consistió en trasladar los equipos ya construidos desde la Universidad sino en transferir el conocimiento técnico necesario para que la propia comunidad educativa local pueda participar en la instalación, el uso y el mantenimiento de los aerogeneradores. De este modo, la Universidad aporta una solución tecnológica y deja, además, capacidad instalada en el territorio.
“Esto es muy importante para la zona. Haber venido hasta acá para capacitar a estos docentes y estudiantes tiene un gran valor para nosotros porque colocamos el nombre de la Universidad donde están las necesidades más urgentes de la sociedad”, señaló Lucio Ponzoni, director del equipo de investigación AEROMAT. El investigador remarcó, por su parte, el rol social que cumplen estas escuelas rurales: “Acá los chicos recorren una distancia de 40 kilómetros para llegar a la escuela, a caballo, cruzando zonas inhóspitas. Hay que tener en cuenta que cumple un rol social absolutamente diferente al que realizan en las ciudades”.
La capacitación reunió a 150 personas, entre estudiantes, docentes y representantes de otras instituciones, entre ellas la Universidad Provincial del Sudoeste (UPSO). Según explicó Ponzoni, la respuesta de la comunidad fue inmediata: “Ni bien llegamos lo que sentimos fue una absoluta sorpresa por parte de la gente de esta localidad porque no podían creer que una universidad tan lejana, a casi 500 kilómetros, pudiera llegar a brindar esta ayuda, esta colaboración”.
Por su parte, Julieta Ganiele, graduada de Ingeniería Ambiental e integrante de AEROMAT desde 2019, destacó el carácter colaborativo de esta nueva etapa. “La principal diferencia con el proyecto anterior es que en este caso es de índole más colaborativa, de transferencia de conocimiento con las escuelas técnicas”, explicó. Además, subrayó el compromiso de la comunidad con el desarrollo: “La gente, los vecinos y los alumnos le dan la importancia que se merece esto porque, en definitiva, va a servir para mejorar las condiciones de estudio y de permanencia en las escuelas”.
Uno de los objetivos centrales de la iniciativa es que los propios actores locales puedan sostener el funcionamiento de los equipos en el tiempo. “Vinimos con la intención de dejar capacitados a todos los que luego utilizarán este invento. La idea es que exista un grupo de mantenimiento ampliamente capacitado para que, en caso de que exista algún problema, ellos puedan resolverlo”, agregó Ganiele.
AEROMAT cuenta con una trayectoria consolidada en el desarrollo de tecnologías con impacto social, ambiental y sanitario. Entre sus antecedentes se destacan la instalación del sistema eólico-solar en la Escuela Rural Nº 8 de Paraje Saturno, en Guaminí, que permitió restablecer el suministro eléctrico en una zona afectada por inundaciones y el aerogenerador instalado en El Chaltén para abastecer de agua a un terreno destinado a la producción de alimentos. El equipo también desarrolló dispositivos médicos de alto impacto, como una válvula Venturi para la dosificación de oxígeno, un videolaringoscopio nacional para la intubación segura de pacientes con insuficiencia respiratoria y un sensor orientado al monitoreo de la calidad del aire y la optimización de la ventilación de ambientes e industrias. Estos desarrollos se tradujeron en patentes otorgadas a la Universidad, consolidando su prestigio en materia de investigación aplicada y transferencia tecnológica.
Con este nuevo proyecto en escuelas rurales, AEROMAT reafirma una línea de trabajo que busca convertir la ciencia en una herramienta concreta al servicio de la comunidad y de las necesidades más urgentes del territorio.
Forman parte de AEROMAT, además de Ponzoni y Ganiele, los investigadores Santiago González, Luciano Attorresi, Iván Balducci, Matías Caccia y Sara Montenegro.

