Primeras graduadas trans y no binarias en la Universidad

Sofía Lavorel, María Victoria Antola y Feli Cabrera López finalizaron sus estudios de grado y posgrado. Las tres coinciden en la necesidad de construir una institución más inclusiva que aloje a las diversidades.

27-12-2022

La UNTREF avanza en materia de igualdad de género e inclusión: otorgará un título de grado a la egresada de la Licenciatura en Psicomotricidad Sofía Lavorel, primera graduada trans de la Universidad, y otro de posgrado a Feli Cabrera López, activista trans no binaria que finalizó la Maestría en Tecnología y Estética de las Artes Electrónicas. Estos hechos se suman al egreso de María Victoria Antola, activista trans y pionera en la lucha por la visibilización y ampliación de derechos del colectivo LGTBIQ, de la Maestría en Estudios y Políticas de Género.  

Pasaron ocho años desde que Sofía diera inicio a su sueño de graduarse como psicomotricista. Desde aquella ocasión en la que descubrió, casi de casualidad, que la UNTREF ofrecía formación en esta área hasta el momento exacto en el que tuvo que defender su tesis para egresar, Lavorel vivió situaciones de duda, desconfianza y temor, aunque siempre tuvo claro cuál era su objetivo: “Cuando cursaba no podía entender cómo era posible que fuera yo la única mujer trans en la UNTREF. Me preguntaba por qué se nos hacía tan difícil acceder a estos lugares y pelear por nuestros derechos”, contó.  

Pese a ser parte de un colectivo que es víctima de los prejuicios y de la discriminación social, la egresada de psicomotricidad manifestó que siempre encontró el espacio para desarrollarse tal cual es, sin inhibirse bajo ningún aspecto. “Yo veo que hay gente que se asombra por lo que logré, pero lo mío lo viví con mucha naturalidad. Creo que hay muchas formas de militar, yo no necesito salir a la calle con un cartel que especifique quién soy”, detalló Sofía. Además de dedicarse al estudio tiene dos trabajos: uno en un Centro Educativo Terapéutico y otro como recepcionista en un consultorio.  

Definida como una disciplina cuyo objeto de estudio es el cuerpo, entendido como una construcción en y para la relación con el otro y ubicado en el entrecruzamiento entre el equipamiento neurobiológico y la estructura psíquica, la psicomotricidad basa sus saberes en el vínculo, el contacto y la intimidad. “En la carrera se genera un encuentro permanente con los demás, en donde se estrechan relaciones muy fuertes. En un futuro me gustaría colaborar desde adentro de la licenciatura, como una forma de devolver todo lo que la UNTREF me dio”, destacó Lavorel.

Si bien la egresada aplaude las iniciativas que adopta la Universidad en cuestiones de género a partir de la oferta académica relativa a dicha temática y en la construcción de espacios orientados a la misma, considera que aún es necesario trabajar en el interior de las aulas para que los discursos hegemónicos y discriminatorios sean erradicados. “Si bien las nuevas generaciones ya vienen con otro pensamiento, todavía hay docentes que son cerrados en cuanto a su ideología”, remarcó.

María Victoria Antola coincidió con Lavorel en esta cuestión. “Si bien durante mi cursada en la Maestría en Estudios y Políticas de Género no tuve que superar demasiados obstáculos, actualmente estudio el Doctorado en Historia y ahí sí pude advertir que sigue existiendo el sesgo de género y que esta disciplina se enseña y difunde desde el punto de vista hegemónico y heterónomo”, dijo. Para Antola es fundamental una modificación completa de los planes de estudio de las carreras de grado y posgrado para que aparezcan otras voces e ideas a partir de las cuales se discuta el género y la posición de las diversidades sexuales. “Muchos docentes no quieren perder su autoridad epistémica, entonces te dicen que no hay autoras mujeres sobre determinados temas. Esto lleva a que se desarrolle y difunda casi con exclusividad el pensamiento masculino, dejando a las mujeres relegadas a un papel secundario”, manifestó la posgraduada.

Victoria Antola es traductora de inglés, intérprete y docente universitaria. Trabaja en el Museo del Banco Central Argentino, siendo la primera mujer trans que ingresa a esta entidad, como guía en español e inglés y con el patrimonio en la digitalización de imágenes y traducciones, entre otras cosas. En 2011, años antes de la sanción de la Ley de Identidad de Género,  presentó un amparo judicial para obtener su DNI. Se lo otorgó el Superior Tribunal. Fue la primera en la ciudad de Paraná, la primera en la provincia de Entre Ríos y entre las primeras del país en tener un documento que respetara su identidad. Parte de su militancia para lograr la ampliación de derechos del colectivo LGTBIQ consiste en brindar capacitaciones sobre género e inclusión en instituciones, empresas y todo tipo de organizaciones que la convocan por su formación y por haber sido pionera en la Ley de Identidad de Género. “Si bien yo venía ofreciendo capacitaciones, esto era algo que hacía por cuenta propia, de manera personal. La maestría sinceramente me apasionó y me cambió la vida. Ese sesgo de género que existe estaba interiorizado en mí y, gracias a la carrera, me di cuenta de ello. Yo antes me presentaba como mujer y caía en ese binarismo, hasta que descubrí la existencia de la identidad travesti y que no somos parte de la heteronorma”, remarcó Antola que cursó la maestría en 2017 y 2018 y presentó su tesis de posgrado en 2020.

Aunque reconoce las acciones que desarrollan algunas universidades en cuanto a inclusión y diversidad (la Universidad Nacional de Entre Ríos, por ejemplo, al incorporar el lenguaje inclusivo y la UNTREF con el protocolo de acción ante casos de violencia de género), la posgraduada fue tajante: “Si no se cambian los planes de estudio, la Universidad seguirá siendo expulsiva. Nuestro país tiene una gran tradición en cuanto a leyes de género e identidad sexual pero es necesario acompañar estas leyes desde la academia”. Además, para concluir, indicó: “Solo el 1% de las personas trans accede a la Universidad, por lo que hay que generar de forma urgente las condiciones para que esto se modifique”.

En la Argentina rige la Ley de Identidad de Género (Ley 26.743), legislación que permite que las personas sean tratadas de acuerdo con su identidad autopercibida e inscritas en sus documentos con el nombre y el género vivenciado. Se trata de la primera ley de identidad de género del mundo que no patologiza las identidades trans.

Feli Cabrera López es una activista trans no binaria que se desempeña prestigiosamente en el ámbito de la música, el arte y el diseño transmedia. Con su egreso, la UNTREF por primera vez pudo expedir un título de posgrado no binario, en donde ya no figura el nombre y el apellido asignado al nacer de quien egresa sino que se consigna el que elige para identificarse, todo un desafío en lo que refiere a la transformación del modo en el cual se extienden los diplomas que hasta el momento es de forma binaria.  

Al igual que Antola y Lavorel, Cabrera López elogia la tarea de la UNTREF en materia de inclusión y consideró que la institución tiene una búsqueda “comprometida” en este aspecto. De todas maneras, observó: “Como todo cambio de paradigma, siempre hay personas que no quieren modificar sus dinámicas y formas aprendidas, lo que desembocó en momentos incómodos o desagradables”. Por ello, Feli manifestó: “Es importante diferenciar la postura institucional de la de los individuos que tal vez no están de acuerdo con dicha postura”. “Personalmente no tuve obstáculos a nivel institucional y en mi caso recibí mucho apoyo de parte de la maestría para que se respetara mi identidad. Los momentos o situaciones incómodas fueron a nivel de personas y creo que fueron bien manejadas institucionalmente”, agregó.

En su opinión, el discurso hegemónico está fuertemente arraigado en la sociedad y considera: “Es difícil que una mayoría realmente se permita cuestionar los sistemas sexo-genéricos en relación con la educación, la colonia, la disciplina y tantas otras tecnologías sociales que han regulado ese binarismo”. Para Feli Cabrera López, las personas  que han escapado a la normatividad –tal es su caso- “pareciera que han logrado el permiso de habitar los espacios institucionales, pero siempre como otrxs”. “Para mí el privilegio más grande que tienen las personas que responden a ese modelo hegemónico hetero-cis es que no tienen que defender cada día algo tan simple como su género o su sexualidad, pueden construir una identidad más allá de eso a cada minuto y eso da tiempo, mucho tiempo para elaborar una vida en torno a lo que desean, a lo que buscan, a lo que se proponen, habitando su cuerpo en una cotidianeidad llena de tantas otras cosas que puede pasar desapercibido”, resaltó.             

Para finalizar, Feli trazó un panorama optimista de cara al futuro y se esperanzó con que desaparezca el temor que tienen algunas personas de defender un derecho vinculado con la identidad. “Creo mucho en las personas que están iniciando su vida universitaria en este momento, parece una generación que no tiene tanto ese temor a ser y expresar quiénes son, puede que en 5 años se dispare la cantidad de estos títulos”, concluyó.